martes, 22 de noviembre de 2016

(2) EPÍFITAS aparentemente IMPOSIBLES

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En los últimos años observo con curiosidad la presencia de arbolitos accidentalmente epífitos en los montes que median entre las sierras de Guadarrama y Gredos, límite provincial de Madrid y Ávila. Un paisaje de transición con pinares de piñonero y resinero.


Este territorio registra un clima templado con verano seco y caluroso (Csa según la clasificación del clima de Köppen-Geiger), propio del 40% de la península ibérica y Baleares. Aquí las plantas epífitas han de conformarse con 412 mm de precipitación media anual y soportar cada año una estresante temporada seca, agravada de cuando en cuando por sequías más severas.

Pino piñonero epífito sobre horquilla de pino piñonero (Pinus pinea).

El epifitismo accidental se corresponde con especies propias del lugar, principalmente: pino piñonero (Pinus pinea), enebro oxicedro (Juniperus oxycedrus), encina (Quercus ilex subsp. ballota) e incluso alguna zarza (Rubus sp.). Estas plantas coinciden con las verdaderas epífitas en la movilidad de sus semillas (bellotas, nebrinas y moras son transportadas por animales que las ingieren) y en reducir el consumo de agua mediante adaptaciones funcionales (hojas de pinos piñoneros, encinas y enebros oxicedros).

Significativamente todas las epífitas accidentales de la zona germinan y crecen sobre pinos piñoneros añosos ¿Por qué?


Pino piñonero (Pinus pinea) epífito, con hojas juveniles y adultas, 
sobre horquilla de pino piñonero.

ESTRUCTURA IDÓNEA...con fisuras
El pino piñonero es una especie adaptada a la insolación y la aridez estival. Resiste suelos secos y altas temperaturas mucho mejor que encinas y enebros oxicedros.

En estos pinares los pinos piñoneros ofrecen dos tipos de tronco:

  • Árboles de un solo tronco recto y ramificado en lo alto.
  • Árboles de dos (o más) troncos, en forma de horca o Y.


Tronco recto de pino piñonero (Pinus pinea).



Tronco en horca de pino piñonero (Pinus pinea).

El segundo caso es el que aloja arbolitos epífitos, mayormente pimpollos nacidos de piñones que caen del propio árbol. En estos árboles se ensanchan progresivamente los entronques mientras por encima de ellos contactan las cortezas manteniendo entre ellas una fisura muy estrecha que llega a ser profunda. Por ejemplo: medí una fisura de hasta 88 cm de profundidad rellena por sustrato vegetal y tapada con pinocha en la horquilla de un gran pino piñonero a 1,10 m del suelo (a esa altura el árbol tiene 5,28 m de perímetro).


Pino piñonero de 5,28 m de perímetro a 1,10 m sobre el suelo 
donde surge la primera horquilla con una fisura de hasta 88 cm.

En el tronco de otro piñonero añejo observé la enorme cicatriz de una rama desgajada. El encuentro de rama y tronco es hoy una rotura astillada, encima de ella queda a descubierto la fina capa de corteza que tapizó una fisura de unos 74 cm de profundidad.


Cicatriz de rama desgajada en lo que fue una horquilla de pino piñonero. 
La zona superior (forma de triángulo invertido) produjo una fisura 
de unos 74 cm en el contacto entre cortezas.

Las fisuras de las grandes horquillas de pino piñonero almacenan nutrientes (materia orgánica y polvo mineral). Las mismas agujas del pino (acículas de hasta 20 cm) se traban en ellas con facilidad junto con ramillas y otros restos vegetales. Según se descomponen rellenan la grieta sufriendo algún proceso de humificación que las transforma en sustrato o suelo apto para la germinación y desarrollo de semillas de plantas leñosas. Pero, además, las fisuras han de recibir y conservar un mínimo de humedad en un ambiente que temporalmente resulta muy seco ¿cómo sucede?


Horquilla de pino piñonero con pinocha en el contacto entre cortezas. 
Progresivamente se forma aquí una fisura apta para epífitas accidentales.

Indefectiblemente los pinos piñoneros presentan una estructura en forma de sombrilla, con copa alta, densa y extensa. Esto asegura el sombreado de su base en días soleados y logra captar humedad del ambiente (niebla) o del agua de lluvia.

Copas de pinos piñoneros.


Pino piñonero (Pinus pinea), tronco y ramas en horca con acúmulo central de acículas.

Una vez empapada la copa, la humedad se canaliza hacia la base del tronco. En los árboles con base en forma de Y su fisura recibe la escorrentía en el sustrato de relleno, que es ligero, absorbe suficiente humedad y, quizá también, aloje hongos simbiontes (micorrizas) que facilitarían el enraizamiento y supervivencia de las plantas epífitas accidentales.

La corteza del pino piñonero -material poroso, aislante térmico y relativamente hidrófilo- justifica igualmente la capacidad de la especie como soporte de plantas leñosas. Lo confirma el hecho de ser utilizada como compost en la germinación artificial del propio pino piñonero.

Corteza en tronco de pino piñonero (Pinus pinea) de unos 300-500 años.

SUPERVIVIENTES TENACES
A lo largo del tiempo he constatado que algunos arbolitos epífitos sobre piñonero viven más de lo que podía suponer. Por ejemplo, encontré una encina epífita de varios años y un pino piñonero epífito que podría contar al menos 5 años (aproximadamente 50 cm de alto y 1’5 cm de diámetro) con hojas juveniles y algunas ya adultas.

Encina (Quercus ilex subsp. ballota) de varios años epífita accidental 
sobre horquilla de pino piñonero.


Lo que parece una ramita en el tronco de un gran pino piñonero (Pinus pinea
es un pinito epífito de unos 50 cm de alto y perímetro aproximado de 1’5 cm, 
tiene hojas juveniles y algunas adultas y se ubica en la horquilla 
de una rama ya desaparecida.

Pero todo llega a su fin. Tarde o temprano (suele ser temprano) los arbolitos así brotados sucumben. Lo comprobé fehacientemente en pinitos y enebritos de las horquillas en febrero de 2010, tras una larga sequía de primavera-verano-otoño…Y sin embargo, ya secos, pueden seguir aferrados al árbol: un enebrito aguantó muerto al menos 4 inviernos en su pino, eso indica un buen arraigo.


Enebro oxicedro (Juniperus oxicedrus) epífito accidental, 
seco en 2010 sobre horquilla de pino piñonero (Pinus pinea).

A pesar de las sequías de los últimos años, en la zona todavía sobreviven -de modo aparentemente imposible- arbolillos epífitos al amparo de los grandes pinos piñoneros.

Pino piñonero (Pinus pinea) epífito accidental sobre horquilla de pino piñonero.

MÁS SOBRE PLANTAS EPÍFITAS en el anterior capítulo:

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jueves, 3 de noviembre de 2016

(1) EPÍFITAS por ACCIDENTE

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Tronco (estípite) de palmera con arce y helechos accidentalmente epífitos.
Jardines del Archivo de Indianos. Colombres (Asturias)

Paseando por los jardines de la sede del Archivo de Indianos, en Colombres (Asturias), me detengo ante una palmera cuyo tallo aloja un arbolillo de arce sicomoro (Acer pseudoplatanus) entre otras plantas y helechos…y el hecho no es singular aunque sí chocante pues los arces requieren terreno para crecer.

Podría atribuirse la fecunda germinación sobre palmera al clima húmedo y suave de la cornisa cantábrica…pero en el mismísimo Carabanchel Alto (Madrid), en ambiente incomparablemente más seco y menos atemperado, he visto otra palmera albergando un joven ejemplar de pino piñonero.

Tronco (estípite) de palmera con joven pino piñonero (Pinus pinea) epífito. Carabanchel alto (Madrid)

Que un pino piñonero (Pinus pinea) nazca y crezca sobre otro árbol tampoco es excepcional porque también sucede a otros pinos. En Pirineos anoté un diminuto pino negro (Pinus uncinata) medrando en la corteza de un abedul, y en la Sierra de Guadarrama he hallado pinos albares desarrollándose sobre otros pinos albares (Pinus sylvestris).


Pino negro (Pinus uncinata) epífito germinado en corteza de abedul. Pirineo de Huesca

Se llama epífitas a plantas que habitan sobre otras utilizándolas sólo como soporte. No son vegetales parásitos sino autónomos respecto a los árboles en que se sujetan.

Las plantas epífitas abundan en selvas lluviosas tropicales, allí suelen presentar raíces u hojas que captan humedad del aire y de los chaparrones que a diario caen sobre el arbolado. Aproximadamente el 10% de la flora mundial está formado por epífitas de las familias de las orquídeas, bromelias, aráceas, cactáceas...


Orquídea (Phalaenopsis sp.) planta epífita tropical
en cultivo sobre sustrato de corteza de pino.

En nuestras latitudes los vegetales estrictamente epífitos se limitan a líquenes y musgos aunque, como vemos, aparecen plantas superiores viviendo de modo accidental sobre otras ¿por qué?


Pinos piñoneros (Pinus pinea) epífitos sobre otro pino piñonero.

Las plantas que accidentalmente viven como epífitas llegan al árbol portador mediante semillas que transporta el viento (p.ej. arce, helechos, pinos albar o negro), a través de aves o pequeños mamíferos o simplemente cayendo por gravedad desde el propio árbol. En los troncos ocasionalmente pueden hallar huecos que acumulen materia orgánica y polvo, y que retengan un mínimo de humedad. Las inserciones de las hojas de palmera (Phoenix canariensis) generan esos huecos alrededor de su tallo o estípite. En otros casos se trata de tocones de árboles talados o fisuras en el encuentro de horquillas de ramas o troncos. Además, la textura y porosidad de algunas cortezas de árbol facilitan el asentamiento de plantas, y en la palmera canaria es determinante la abundancia de fibras en la base de las hojas.

De árboles y arbustos accidentalmente epífitos bajo clima tan poco propicio como el mediterráneo –de veranos secos y calurosos- tratará el PRÓXIMO CAPÍTULOEPÍFITAS aparentemente IMPOSIBLES.


MÁS SOBRE PLANTAS EPÍFITAS ACCIDENTALES

Plantas epífitas en palmeras: 
http://jardin-mundani.blogspot.com.es/2014/05/plantas-epifitas-sobre-palmeras.html

El singular ejemplo del roble-pino de Canicosa de La Sierra (Burgos):
http://www.treeoftheyear.org/Letosni-rocnik/Dubo-borovice-v-Canicose.aspx?lang=es-ES



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domingo, 11 de septiembre de 2016

ESPEJISMOS en CARRETERA: una aparente reflexión sobre la refracción de la luz

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Especialmente en verano, cuando el calor aprieta, es frecuente observar en la carretera grandes charcos que reflejan el cielo e incluso algún vehículo que transita entre ellos…la visión se desvanece según avanzamos por la calzada y puede resurgir más adelante.

En realidad es un mero espejismo. No hay agua ni reflejos, sino aire y refracción de la luz.

Reflejar y refractar son conceptos distintos. Cuando la luz “rebota” sobre una superficie hablamos de reflejo, si la luz atraviesa esa superficie y se propaga por un medio de diferente densidad entonces refracta: cambia de velocidad y también altera su trayectoria.

Espejismo sobre asfalto de carretera.

La insolación recalienta el oscuro asfalto, lo que aumenta notablemente la temperatura del aire en contacto con él. Este efecto disminuye hacia arriba y prácticamente no influye a un metro de altura sobre el asfalto.

En consecuencia, en la carretera habrá capas de aire con distinta temperatura y, por tanto, diferente densidad. Parte de la luz procedente del cielo o de superficies del paisaje atraviesa esas capas y modifica en ellas su trayectoria: se curva hacia el suelo y luego hacia arriba (hacia nuestros ojos) generando réplicas totales o parciales de imágenes (cielo, vehículos, postes, señales…) que vemos desplazadas de su posición real.

Espejismo sobre asfalto de autovía.

Si nos hayamos a la distancia y altura adecuadas percibiremos tales imágenes proyectadas sobre el propio asfalto (zona de inflexión en la trayectoria curva de esa luz refractada). En ocasiones esas imágenes aparecen invertidas y en movimiento. El cerebro interpreta todo este fenómeno como reflejos y lo asocia a la presencia de agua. Sin embargo no son reflejos, sino refractos, lo que atisbamos e incluso podemos fotografiar en el asfalto.

Este espejismo se acentúa en carreteras con badenes y en otras depresiones del paisaje, lo que contribuye aún más a confundirlo con láminas de agua.

Espejismo sobre ligeros badenes en asfalto de carretera.


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